Salir del clóset de la no monogamia, una difícil decisión

¿Qué pasa si la gente se entera de que somos swingers?

Para nadie es un secreto que, aunque actualmente se habla más abiertamente acerca de las alternativas a la monogamia, por lo menos en México, lo más común es que los swingers seamos bastante feroces a la hora de conservar nuestra identidad y nuestras prácticas a buen resguardo. Para muchos es “el esqueleto guardado en el armario”, algo oculto que no se desea hacer público; y aunque no pretendemos usurpar la lucha del colectivo LGBT+ ni consideramos que ser no monógamo sea equivalente a pertenecer a la comunidad del arcoiris, el significado de la expresión “salir del clóset”, inicialmente utilizado para referirse a alguien que hace pública su homosexualidad, ya se ha ampliado para referirse en general a la declaración de algo que se mantenía oculto y que puede provocar sorpresa, vergüenza, odio o sanción.
Y es que a la gente le encanta ser doble moral: se sorprende y se escandaliza porque haya varios adultos cogiendo con otros adultos de manera consciente y consensuada y al final cada quien se regrese a su casa con su pareja, pero la infidelidad es algo súper normalizado, y ni qué decir de las personas que cuentan que emborracharon a alguien para cogérselo porque sobrios no había manera, o los múltiples casos de pederastia, ahí sí, todo mundo se hace de la vista gorda y hasta hay quienes lo ven muy normal.
Aquí empezamos a caer en un terreno muy pantanoso, porque, ¿Quién determina lo que está bien y lo que está mal? Porque el bien y el mal sólo existen como concepciones humanas, lo que ocurre en la naturaleza no es bueno ni malo, sólo es; sin embargo, nosotros le ponemos el adjetivo de “bueno” o “malo” dependiendo de cómo nos afecte a nosotros. Por supuesto que en la sociedad, quienes tienen el poder, a mayor escala, de definir lo que está bien y lo que está mal, son la iglesia y el estado, y típicamente se cataloga como “malo” aquello que pone en riesgo la vida o la seguridad de la mayoría, aunque también se le puede poner ese adjetivo a diferentes cosas o situaciones, dependiendo de lo que en ese momento y en ese lugar, esas instituciones quieran controlar, y a eso se le convierte en un delito o en un pecado, y a quienes lo cometen se les amenaza con algún castigo. Y así nos encontramos que, lo que en alguna época o en algún lugar se considera “malo”, en otra época y en otro lugar, no lo es.
En nuestra sociedad, la no monogamia se considera como algo malo, sucio e inmoral, “desear a la mujer de tu prójimo” es un pecado, porque históricamente la mujer se ha considerado como un objeto que es propiedad del hombre, primero de su padre y después de su marido, entonces, el desear a la mujer de otro o “robársela” se concibe como robarle al otro su cosecha, su ganado, o ya en tiempos más actuales, como robarle el carro, y el robo es un pecado, y un delito. Ahora, también hay mujeres que consideran a su marido como algo de su propiedad, y también piensan que otras mujeres pueden robárselos. Sin embargo, las personas, hombres y mujeres, no somos objetos, ni podemos ser propiedad de otras personas.
Como la no monogamia es percibida por muchas personas de manera negativa, el revelar que somos swingers, puede ser incómodo y hasta peligroso, ya que puede acarrear problemas tales como: el alejamiento de amigos y familiares, ataques, extorsión, acoso, malos tratos o prejuicios en el trabajo, despidos, segregación, bullying a los hijos de las parejas swinger y otras situaciones poco deseables. Como el estilo de vida swinger es poco comprendido, cada quien se forma ideas desde el desconocimiento y lo satanizan. Por ejemplo, una idea bastante común y completamente equivocada que yo he visto bastante extendida, es que los swingers queremos coger con todos y andamos ligando en todas partes, lo cual es completamente equivocado: igual que no a todos los hombres les gustan todas las mujeres sólo por ser heterosexuales, por supuesto que a nosotros tampoco nos gustan todos sólo por ser swingers, ni tenemos todo el tiempo ganas de coger, ni estamos todo el tiempo en mood de conquista. Sin embargo, esta idea lleva a un prejuicio porque se cree que si alguien es swinger, va a descuidar su trabajo porque va a estar distraído ligando, o ya la compañera piensa que te vas a robar al marido porque «pues los swingers eso hacen, ¿no?».
Entendido esto ¿Por qué alguien querría revelar su identidad como swinger?
Para nosotros el principal beneficio es que le quitamos esa carta a cualquiera que quiera amenazarnos o extorsionarnos con decirle a nuestra familia que somos swingers o que hay contenido nuestro en internet. Sin embargo, hay otros aspectos positivos:

  • Podemos vivir con autenticidad sin la constante preocupación de estar ocultando un aspecto importante de nuestra identidad
  • Puede haber mejor comunicación y más confianza con las personas a quienes se lo contamos
  • Nos ayuda a encontrar personas afines, nos da un sentido de pertenencia, nos brinda una red de apoyo y encontramos personas con quienes compartir experiencia
  • Nos da la posibilidad de sacar de nuestras vidas a personas juzgonas e hipócritas
  • Nos da la oportunidad de educar a otros promoviendo la comprensión y luchando contra ideas erróneas y estereotipos
  • Nos da la posibilidad de un mayor autoconocimiento
  • Podemos promover la inclusión

Digamos que nosotros tenemos aún medio cuerpo en el clóset porque, aunque nuestras familias y amigos cercanos, y en nuestros trabajos saben que somos swingers y que hay contenido nuestro rodando en internet, cubrimos aún nuestro rostro en redes sociales, sobre todo para poder trazar ese límite hacia el público, y ayudar a que la gente de a pie entienda que este aspecto de nuestra vida está separado de nuestra vida vainilla, ya que estamos conscientes de que nuestra sociedad sigue siendo machista y a muchos hombres no les cabe en la cabeza que el que una mujer sea liberal no es sinónimo de que sea prostituta, ni significa que esté disponible para todos y a todas horas, entonces eso nos ahorra mucha incomodidad y reduce la posibilidad de acoso por parte de personas random en la vía pública o de clientes en el trabajo, sobre todo hacia mí.
¿Cómo fue salir del clóset con nuestras familias? Creo que para mí fue más complicado porque obviamente se espera que una mujer sea fiel, casta y virtuosa porque muy en el inconsciente colectivo se encuentra la idea que las religiones nos han retacado en la cabeza de que “La virginidad y la continencia permiten a la mujer asemejarse al hombre, ya que eliminan su papel de seductora, lujuriosa y encarnación del mal para el hombre”. ¡Semejante tontería! Como si el hombre fuera incapaz de tener autocontrol, o como si ellos fueran pura virtud e iluminación, pero como nosotras somos tentaciones, los desviamos del buen camino (inserte aquí mi cara de exasperación). Desde que me convertí en adulta sostengo que el sexo no tiene nada de místico y que la función sexual es como cualquier otra de nuestras funciones corporales, como comer, caminar o respirar, y como tal, ambos sexos tenemos la necesidad y la capacidad de ejercerla. Pero bueno, mi familia es súper religiosa, yo fui a una escuela de monjas, hasta los 24 años iba todos los domingos y fiestas de guardar a misa… Pero resulta que Pedro y yo nos tatuamos las piñas invertidas, y cuando vimos a mi mamá y a mi tía después de tatuarnos, mi tía le preguntó a Pedro, que es quien tiene el tatuaje más visible: “¿Y eso qué significa?”. Obviamente no le iba a contar a media comida los últimos 4 años de nuestras vidas, pero Pedro le salió con la mamada de que le gustaban mucho las frutas, lo cual creo que tampoco fue la mejor idea, pero en realidad hasta el momento, estúpidamente no habíamos pensado en un plan de contiengencia en caso de que se presentara esa situación, y evidentemente mi tía no le creyó. En un despliegue de expertise en el uso del internet que es muy poco usual en mi tía (normalmente me pide ayuda hasta para las cosas más sencillas relacionadas con la tecnología), rápidamente buscó el significado de la piña invertida en google y me envió un mensaje deseperado diciéndome que no dejara que Pedro me tomara fotos desnuda porque si lo permitía, ya estuvo que todos mis conocidos me iban a ver encuerada porque me iba a subir a Facebook y TikTok, que porque Pedro sabía disimular muy bien su manera de ser, pero que ya sabía lo que significaba el tatuaje de la piña. Así que en realidad en mi caso, yo no salí del clóset, sino que mi tía me sacó. Cuando leí ese mensaje me dio entre coraje y risa. Coraje por varias razones: por no haber pensado con anticipación qué hacer en esa situación, porque mi tía en automático asumió que Pedro me había obligado, porque asumió que Pedro sería capaz de exponerme sin mi consentimiento (que tampoco la culpo tanto por eso, porque me consta que muchísimos hombres lo hacen), y porque asumió que Pedro era un patán cualquiera “que disimula muy bien su forma de ser”, y todas esas cosas que asumió implicaban que yo no había tenido voz ni voto en el proceso y que soy una idiota que se deja manipular por su marido (idea que he podido ver que comparte mucha gente que nos comenta en redes sociales). Todo eso está tan lejos de la realidad porque la idea de ser swingers y la de monetizar el contenido fue mía y porque está platicado y entendido que seremos swingers, continuaremos estando juntos y seguiremos haciendo las cosas que hacemos juntos mientras ambos queramos; en el momento en el que uno de nosotros no quiera alguna de estas cosas, pues se termina y ya. Y me dio risa por la visión reduccionista y equivocada, porque no necesito que Pedro suba mis fotos, las subo yo; y por la idea de que estas cosas pueden subirse a Facebook y TikTok cuando esas plataformas son las más mochas que existen y no puedes poner unas nalgas o decir “pene”, “sexo” o “penetración” sin que ya te estén amonestando y cancelándote la cuenta. Total que mi reacción a eso fue decirle que estaba equivocada, que todo eso había sido idea mía, que yo ya cogía con varios desde antes de conocer a Pedro y que si les parecía tan malo, pues que eran bienvenidas a dejar de hablarnos. Obviamente no quisieron dejar de hablarnos, pero durante un tiempo el trato hacia Pedro fue muchísimo más frío porque en su cabeza básicamente Pedro era mi proxeneta y seguían pensando que Pedro me obligaba a estas prácticas. Supongo que como han visto que sigo trabajando y me ven bien, poco a poco han dejado de estar enojadas y el trato ya es tan cálido y cordial como puede ser.
Este episodio nos hizo entender que a la hora de hablar del tema con nuestros papás, tíos o abuelos, estamos hablando de generaciones diferentes, formas de ver la vida diferentes e ideas tan arraigadas que es imposible cambiar de un día para otro, o tan siquiera cambiar. Pero consideramos que el que se hayan rehusado a dejarnos de hablar y que la relación haya vuelto a ser cordial ya es un avance.
Salir del clóset con los papás y demás familiares de Pedro, con nuestros amigos cercanos, y en el trabajo ha sido mucho más sencillo y realmente no hemos recibido respuestas negativas, más bien las personas a quienes les hemos dicho que somos swingers han reaccionado con curiosidad, y buscan que les confirmemos o desmintamos las ideas que ellos tienen al respecto y las cosas que han escuchado, leído, o visto en películas. Sin embargo sí sabemos de amigos swingers que han sufrido el distanciamiento de amigos y familiares a quienes se lo han contado.
Si ustedes deciden salir del clóset y la(s) persona(s) no reacciona(n) como esperaban, no se ataquen. A veces toma tiempo que las personas entiendan y se ajusten a la nueva situación, ya que esto puede sorprenderlos o resultarles completamente inesperado, y como en el caso de mi mamá y mi tía, pueden necesitar tiempo para procesarlo antes de ofrecer su apoyo.
En nuestro caso no tenemos hijos, pero mucha gente es muy curiosa al respecto de que si los hijos de una pareja swinger saben o no que sus padres lo son, al respecto no podemos hablar por experiencia propia, sólo de cómo hemos visto que algunas parejas lo manejan, y en general sólo se trata de educar a sus hijos en la libertad, en la tolerancia y en darles una buena educación sexual. Muchos se escandalizan y dicen que eso es pervertir a los niños, pero no es necesario exponer a los niños a contenido explícito para que entiendan los nombres y funciones de cada parte de su cuerpo, así como la importancia de la autonomía y del consentimiento, ni tampoco para enseñarles cómo defenderse de la gente ignorante, juzgona y violenta. Una vez que los hijos son educados de esta manera, si se enteran que sus padres son swingers, no se convierte en un escándalo, ni lo ven como algo horrible, simplemente lo entienden y lo aceptan.
Quiero terminar esta entrada diciendo que, tal y como las finanzas de una pareja sólo le incumben a ésta, la forma en la que una pareja estable decide manejar su sexualidad, sólo le concierne a los involucrados, y mientras todos sean adultos y realicen las prácticas de manera informada y consensuada, sin molestar a nadie, no debería importarle a los demás. Y de igual forma, la decisión de permanecer en el clóset o salir de él sólo incumbe a la pareja y a nadie más.

1 comentario en “Salir del clóset de la no monogamia, una difícil decisión”

  1. Hola, primeramente un gusto saludarlos, su contenido fuera de la multimedia, que es exquisita, también tenemos dudas, no estamos 100% dentro de la comunidad SW, hemos tenido experiencias de Inter y tríos, si, pero aún estamos en la lucha Moralez nos gustaría saber su opinión, más que nada el tema religioso. Cómo repetimos no nos hacemos los persinados, puesto que lo que hemos hecho ya sido conscientes de nuestra situación más que nada «espiritual» por así decirlo, ya que tenemos la confianza de ser una pareja sólida.

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