La tierra de los cueros al aire

Nuestra primera experiencia en la playa nudista de Zipolite

Hace unos meses, recibimos un mensaje de otra pareja swinger, Mariana y Fer. Nos comentaban que les gustaría visitar Zipolite y que éramos bienvenidos a sumarnos al plan si nos gustaba la idea. Nosotros habíamos escuchado y leído que se trataba de una playa nudista y no sabíamos mucho más. En el momento en el que recibimos el mensaje yo pasaba por un momento emocional bastante complicado en el que había días que no encontraba la motivación siquiera para levantarme de la cama, pero faltaban varios meses para la fecha que nos habían propuesto y dije: ¡Qué rayos! ¡Vamos a la aventura! Y ese mismo día reservamos los vuelos y la habitación en el hotel. Mi idea era que en el transcurso de esos meses, mis condiciones emocionales mejorarían, y que cuando llegara la fecha, yo ya no sería un bulto que malamente tenía ganas de respirar. Afortunadamente así fue y para cuando llegó la fecha yo ya estaba mucho mejor, y en condiciones de vivir esta nueva experiencia.
Aterrizamos en el aeropuerto de Huatulco, desde donde es necesario tomar un taxi para llegar al hotel, ya que Zipolite se encuentra a aproximadamente 1 hora en coche. Cuando el chofer se enteró de nuestro destino, como suele pasar, pensó que su deber era advertirnos de que Zipolite era un lugar horrible, nos dijo que la playa estaba muy fea, que no se podía nadar, que no había infraestructura y hoteles bonitos, que prácticamente no había nada y que en ese lugar lo único llamativo eran los encuerados y el degenere. Como siempre, este tipo de comentarios me dan mucha risa porque revelan un completo desconocimiento y un prejuicio arraigado en lo más hondo de la psique colectiva, en donde todo lo que no encaje con lo convencional, es malo, pecado, horrible, etc. Además, nos dio un dato interesante, pero que agrega un toque ominoso que genera aún más rechazo en el ciudadano de a pie: Resulta que una versión dice que el nombre de Zipolite proviene del zapoteco y significa “playa de los muertos”, la leyenda local dice que los zapotecas solían enterrar aquí a los muertos, y una leyenda más oscura dice que los locales le pusieron así porque los hippies iban ahí a darse sus toques, drogados se metían al mar, y como el mar en esa zona es poco benevolente, se ahogaban, y ya muertos, las olas los dejaban en la playa. Supongo que a más de uno, esta información le dará escalofríos. Sin embargo, otras versiones dicen que el nombre viene del náhuatl chipulli (abundancia) e ietl (caracoles), a saber cuál versión sea la correcta.
Llegamos al hotel Nude de Zipolite y nos instalamos. Ciertamente el hotel, aunque bonito, es más bien austero, efectivamente, Zipolite no es un destino turístico convencional, así que no cabe esperar encontrarse aquí hoteles o infraestructura de 5 estrellas, pero definitivamente está muy lejos de ser lo horrible que nos lo pintó el chofer del taxi. Como les decía, el hotel tiene lo básico: Una cama relativamente cómoda y limpia, electricidad, aire acondicionado, baño con excusado y lavabo, y agua caliente en la regadera, que para nosotros fue más que suficiente. Tiene dos albercas, una dentro del hotel y otra a orilla de la playa, ambas cumplen, son de buen tamaño, están limpias y el agua no está fría. Alrededor de la alberca y en la orilla de la playa hay camastros que los huéspedes pueden usar con libertad. Cuenta con dos zonas “VIP” en donde sí hay que consumir una botella para que te dejen estar, pero la verdad ni falta que hacen. Tienen un restaurante muy decente en cuestión de instalaciones y comida, y nada caro. El personal es amable y atienden las peticiones y observaciones. La playa me pareció como cualquier playa: arena, mar, olas… Estaba limpia y no había muchas piedras. Obviamente no tiene la arena fina y blanca y las aguas turquesa con olas bajitas del Caribe, pero me pareció un lugar bastante bonito. Eso sí, no recomendaría meterse al mar si no son nadadores competentes, ya que las olas son fuertes, hay muchas corrientes y remolinos; la arena está suelta, por lo que no proporciona un punto de apoyo y se forman muchos hoyos en donde es fácil hundirse. Yo no tuve problema, ya que por lo general yo nunca me meto al mar, así que las condiciones del mismo me dan bastante igual mientras esté limpio y pueda ver el atardecer.
En la playa nos encontramos con Mariana y Fer, y fue bonito verlos después de tantos meses, ya que la última vez que los vimos, que por cierto, también fue cuando los conocimos, fue en el primer trimestre del año. Disfrutamos mucho de su compañía y de las conversaciones durante todos los días que estuvimos allá, y nos presentaron “La playa del amor”, que es una playa pequeña en el extremo de la costa de Zipolite y entre dos pequeñas colinas, fue una experiencia bastante surreal porque desde una de estas pequeñas colinas puede verse desde arriba la playa, y desde ese punto, la vista es la de todo un horizonte de pitos desnudos mientras el mar azota la orilla (obviamente no nada más hay hombres, pero yo nunca había visto tantos hombres desnudos juntos en la playa, fue bastante divertido).
La mayoría de los días, el ambiente estuvo muy tranquilo, pero esto fue algo que me gustó bastante, ya que anteriormente tuvimos la oportunidad de experimentar el ritmo desenfrenado y la fiesta sin descanso en el ambiente liberal de Temptation, pero el estar tranquilos, desnudos, sólo disfrutando de la playa y de la conversación fue maravilloso. Sólo uno de los días se armó una fiesta en forma, que también fue una grata experiencia, conocimos varias parejas, la mayoría vainillas y un par swinger, pero siempre es interesante conocer gente nueva. Entre esas parejas, conocimos un par de chicos súper agradables, interesantes y muy lindos con quienes hicimos match e hicimos un intercambio. Era el primer intercambio de parejas de ellos, pero todo fluyó de una manera muy bonita y todos disfrutamos mucho y nos la pasamos muy bien. Después fumos a cenar y estuvimos platicando un largo rato con ellos. Resultó que son muy espirituales y aman los psicodélicos, y nos invitaron a la mañana siguiente a compartir con ellos una experiencia. Nos levantamos súper temprano porque la idea era hacerlo antes de que el sol cayera de lleno, fuimos los 4 a una zona tranquila de la playa, nos sentamos y nos compartieron una pipa a la que había que darle 3 fumadas. Me resulta un poco complicado describir la experiencia porque el efecto fue parecido al que se tiene con el LSD pero diferente, fue más rápido e intenso. Mientras estaba dando la tercera fumada, estaba viendo las pequeñas dunas que se formaban con la arena y cuando terminé esa inhalación, esas dunas parecieron crecer hasta parecer montañas, luego alcé los ojos para ver las nubes y noté en ellas un efecto caleidoscópico y brillante, las ramas de los árboles parecían multiplicarse y crecer y me embargó un sentimiento de paz y alegría muy conmovedor, me recosté en el piso, y en ese momento, pasó uno de los perritos playeros, se sentó a mi lado y me puso una patita sobre una de mis piernas, como si me eligiera, y luego fue a echarse junto a mi cabeza, dirigí la mirada hacia uno de sus ojos (el que me quedaba más cerca) y me pareció ver en él cientos de matices del color castaño que tenía, girando de manera interminable, y su pelaje parecía vibrar; por un momento tuve ganas de soltarme a llorar por sentirme privilegiada de que el animalito me hubiera escogido sin haberlo llamado ni ofrecido nada de comer. Sentí como si hubiera sido mi animal espiritual (aunque yo soy más de gatos). Luego, volví a incorporarme y la arena me pareció brillante, como si estuviera hecha de cristal o de diamantes, y creo que pasé como cinco minutos observando cada grano que se me quedaba pegado en las manos porque cada uno de ellos me parecía fascinante. Mientras todo esto pasaba, los chicos cantaban una canción que me pareció súper linda. La experiencia fue muy rápida, ya que el efecto se pasó en unos 20 minutos, como nos habían prometido, y después de eso nos fuimos a desayunar, y durante el desayuno tuvimos una plática muy interesante acerca de los juegos de mesa, del consumo de sustancias que nos pueden otorgar experiencias muy enriquecedoras, y acerca de la importancia de estar presentes; por cierto, hablando del desayuno, la comida fue una de las cosas que más nos gustó de Zipolite, fue deliciosa y súper accesible.
Cuando empezamos a publicar que habíamos estado allá, no tardaron en bombardearnos con preguntas tipo que si había buen material, que si había mucho movimiento swinger, que qué tal estaba para singles y así, y la verdad es que si son una pareja titanic, hay tanto material de cacería como en cualquier fiesta u hotel liberal, pero creo que parte del encanto de este lugar es que no es un lugar swinger, es un lugar nudista, que aunque mucha gente pueda confundirse, no es lo mismo; como swingers que somos, podría pensarse que estamos acostumbrados al nudismo, sin embargo, son dos conceptos completamente diferentes. En primer lugar, no a todos los swingers les encanta andar paseándose en pelotas, incluso en las fiestas hay varios a los que jamás verás completamente encuerados, hay mucha ropa reveladora, e incluso pueden quedase en lencería ellas y en boxer ellos, pero hay parejas que no se desnudan por completo, de hecho hay gente que ni siquiera coge en las fiestas, sino que las fiestas les sirven para conocer gente con quienes después cogen en privado. Además, en el swinger, mucho del objetivo es un poco más hacia lograr un encuentro sexual, mientras que el nudismo tiene que ver, en parte, justamente con quitarle el elemento sexual a la desnudez humana, con ver el cuerpo humano como algo natural, con vestir la propia piel con libertad, con darte cuenta de que una vez que te despojas de toda la vestimenta y de todo lo que tienes, sólo quedas tú. Hay gente para quienes esto es inconcebible, porque no logran ubicar lo que ellos son fuera de sus posesiones materiales. Y también hay gente que no concibe encuerarse para otra cosa que no sea coger o bañarse. Precisamente el encanto de estar en un lugar nudista y no swinger es eliminar el estrés de estar en modo de conquista, no hay esa tensión de estar conquistando o de esperar ser conquistados, y tampoco está el estrés de que haya gente intensa e insistente acosándote y molestándote. Finalmente nosotros sí logramos concretar un encuentro sexual, pero en realidad no íbamos específicamente con ese objetivo, y si no pasaba, también hubiera sido una experiencia genial.
Esperamos que ese lugar siga conservando esa esencia y ojalá no se desvirtúe el concepto, porque es esperanzador y refrescante que existan estos espacios. Aquí te puedes encontrar al que está meditando, junto al que está surfeando, junto a los que están tomando el sol en pelotas, junto al que está corriendo desnudo, junto a los que están fumando su motita, o junto a los que, como nosotros, estábamos teniendo nuestro viajesote, y todos están en el mismo espacio sin molestar a los otros, y creo que eso es lo que más amamos.

3 comentarios en “La tierra de los cueros al aire”

  1. Oaxaca es precioso a mi esposa y a mi nos encanto de tal forma que ahí queremos pasar nuestra vejez. Ala mejor no en Zimpolite pero si en la costa oaxacaña. El nude nos encato un mezcal deliciosos y si bien en la temporada que fuimos no había casa parejas si hicimos un poco de exhibicionismo al hacer el amor en la alberca de adentro. Lo que más me impactó fue el respeto del personal aún es esta situación. Tal vez el único pero es qué hay perritos sueltos y no todos tiene dueño así que si puedes encontrar excremento en la arena y eso si es un problema. Fuera de eso todo excelente.

  2. Me encanta la idea de estar desnudos y como lo expresas siempre lo relacionan con perversión y lujuria cuando es todo lo contrario digo hasta se puede dormir desnudo y eso es confortante gracias por compartir su experiencia

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