El Estilo de Vida Swinger y el Trabajo Sexual

La delgada (o no tan delgada) línea entre el Estilo de Vida Swinger y el Trabajo Sexual

En esta ocasión voy a tocar un tema muy espinoso tanto para swingers como para vainillas. Para muchos vainillas, el trabajo sexual es lo peor, y muchas veces confunden el tener un esquema relacional no monógamo con el trabajo sexual, y no pocos swingers se indignan y se ofenden, tanto de que los vainillas confundan el lifestyle con el trabajo sexual, como de que haya personas dentro del ambiente que lo ejerzan.
Hay varios puntos que me parece importante tocar para que sea un poco más claro para todos. Empezaré desde lo más sencillo: las definiciones.
* Prostitución: Actividad u ocupación de la persona que tiene relaciones sexuales a cambio de dinero (o de otros bienes). También llamada trabajo sexual.
*Pornografía: Descripción o representación de escenas de actividad sexual.
* Swinger: Esquema relacional en el que una pareja estable abre su sexualidad a la participación de más personas, preferiblemente, otras parejas estables.
A mí no me encanta utilizar el término de prostitución, aunque es correcto, porque muchos suelen usarlo con un tono despectivo, situándose en una posición de superioridad moral porque ellos «no necesitan» hacer «ese tipo» de actividades, y automáticamente relacionan el trabajo sexual con situaciones muy negativas como la explotación, la violencia, el uso de drogas, y la trata de personas (irónicamente, a muchas de esas personas, secretamente les encantaría que hubiera alguien que estuviera dispuesto a pagar por estar con ell@s o por una foto de ellos). En la misma línea se encuentra la pornografía, mucha gente lo percibe como algo negativo porque lo asocia con explotación y trata de personas. Y bueno, también hay quienes, además de estas razones, perciben la pornografía y el trabajo sexual como algo negativo porque tienen una idea romantizada y mistificada del sexo, porque lo consideran algo «sagrado», sobre todo la sexualidad femenina, entonces, para ellos, la idea de «venderse» es algo que no les cabe en la cabeza (aunque ya les informo que al realizar cualquier trabajo «nos vendemos», no sólo en el trabajo sexual). Y también, de manera equivocada, piensan que el trabajo sexual es un último recurso para casos de necesidad extrema en los que ya no hay otra opción porque como «es lo peor que podrían hacer», pues para ellos no tiene cabida en otras circunstancias.
El que exista esta connotación negativa tiene muchas causas, en las cuales no voy a profundizar porque nunca terminaría, pero evidentemente tiene mucho que ver con la cultura del consumismo, con la hipersexualización del cuerpo femenino, con la falta de ética de las personas, y con muchas otras cosas; y obviamente tampoco voy a romantizar el trabajo sexual, es real que muchas personas que lo ejercen sufren de esas condiciones, es real que existe la trata de personas y los riesgos al ejercerlo son reales también. Sin embargo, hay personas que se dedican al trabajo sexual de manera libre y no trabajan en condiciones de explotación, violencia y drogas.
Por supuesto que, para los swingers, la diferencia entre el ambiente y el trabajo sexual es OBVIA: en el ambiente swinger tenemos actividad sexual con otros adultos que no son nuestra pareja, pero esta actividad sexual no requiere de un intercambio económico, es consensuada, libre, requiere de todo un juego de conquista y de privilegiar la química, los gustos en común, el placer, la diversión, y la responsabilidad. Por otro lado, en el trabajo sexual es indispensable un intercambio económico para que exista la actividad sexual, y aunque pueden existir las demás cosas (química, gustos en común, responsabilidad), eso no se prioriza, la prioridad es el dinero.
Ahora, aunque para los swingers está muy clara la línea que divide al ambiente del trabajo sexual, y para nosotros no es una línea delgada, entiendo por qué a los vainillas sí les parece una línea muy delgada o de plano les cuesta trabajo verla. Para empezar, hay que considerar que muchos vainillas ni siquiera pueden distinguir entre amor y sexo, y les cuesta mucho trabajo entender que los swingers no andemos ligando en todas partes y que no tengamos ganas de coger todo el tiempo. Y para seguir, ¿Están viendo en dónde los swingers tenemos nuestra audiencia?, al respecto, Diego y Mariana de Jardín de Adultos escribieron un artículo interesantísimo que les recomiendo ampliamente y lo pueden leer aquí, pero mi punto es que el ambiente swinger tiene mucho que ver con sexo, y los perfiles de parejas swinger están llenas de imágenes explícitas aunque no cobren por ellas, entonces pues evidentemente el algoritmo nos va a poner junto a l@s escorts y a l@s actrices y actores porno, y para los vainillas puede ser muy difícil hacer la distinción.
Por supuesto, también entiendo por qué para los swingers es muy fácil vender pornografía o hacer algún tipo de trabajo sexual, finalmente nosotros vivimos muchas fantasías que sólo están en los sueños más locos de los vainillas, y ya de por sí muchos nos tomamos fotos y videos, tanto para alimentar nuestros perfiles en las redes sociales, como para nosotros poder ver y recordar esos momentos en los que cumplimos esas fantasías, entonces, con el boom del OnlyFans, sólo era cuestión de tiempo para que muchas parejas viéramos la oportunidad de monetizar todo ese contenido, ni siquiera por necesidad, porque como decía al principio, hay mucha gente que ve el trabajo sexual para abajo porque creen que es un último recurso que las personas sólo utilizarían en caso de extrema necesidad, cuando no hay otra opción, pero pues ¿A quién le cae mal un dólar, o diez, o cien, o mil?
Yo siempre digo que la venta de contenido es nuestro hobby que monetiza, no vivimos de eso, sólo es un ingreso extra que obtenemos por contenido que de cualquier forma produciríamos.
También entiendo la lógica bajo la cual hay parejas que pasan directamente a cobrar los encuentros: hay mucho mercado. Filas interminables de sujetos urgidos por coger, muchos de los cuales no tienen o no quieren utilizar las habilidades sociales necesarias para conquistar a una pareja, o para el caso, a cualquier mujer. En un escenario en el que, para esos sujetos, las posibilidades de coger se limiten únicamente a sus habilidades sociales, pues se quedarían sin coger jamás (no lo digo porque a mí eso me resulte triste o conmovedor, quienes están solos y no tienen la capacidad de gustarle en algún aspecto a otra persona, es por algo). Pero aquí entran los que están dispuestos a pagar y los que están dispuestos a recibir ese dinero a cambio de darle a esa persona esa experiencia sin molestarse por el proceso de la conquista, limitándolo a la facilidad de una transacción económica. Nuevamente, si todas las personas son adultas, y están de acuerdo con la transacción, pues no tendría por qué haber problema. Aquí entra la ética de poner todos los términos claros desde el principio, porque lo que ya no se vale es no avisar y que al final del encuentro resulte que había que pagar, o no darle a alguien que ya pagó, el servicio que contrató.
Y, por último, también puedo seguir la línea de pensamiento de las parejas que condicionan el encuentro al pago de cierto contenido, a adelantar un depósito o a lo que sea, sobre todo a los singles. La cuestión es que muchos singles no ayudan. Nosotros no vemos singles, así que en este caso, estoy hablando sólo de lo que puedo observar en redes y de lo que algunas parejas nos han contado. Es del conocimiento swinger universal que levantas una piedra y salen diez tipos solteros urgidos por coger, sin embargo, de esas hordas de hombres urgidos, si salen dos decentes, es mucho. Resulta que muchos ni siquiera son solteros, otros a la hora de la verdad sufren de pánico escénico, a otros tantos no les pagaron la quincena, etc. El swinger NO es un servicio, como ya dije, la idea o la esencia es que en el ambiente, las interacciones sean por gusto y química, pero quiero mostrar el panorama de que hay muchísima gente que aún agendando una cita para un servicio que les interesa, dejan plantado al proveedor del servicio, pues en un encuentro con una pareja, que saben que no es un servicio y que es algo que sólo están haciendo por gusto, se les hace facilísimo simplemente no llegar a las citas, sobre todo si contactan por redes abiertas, porque como dije, se les pueden atravesar mil cosas y al final resulta que la mayoría de los «singles» nomás son habladores. Esto resulta muy frustrante para las parejas que contactan singles, y una forma de hacer más probable que el single se la piense dos veces antes de dejarlos plantados, o por lo menos que la pareja no sienta que dejó de hacer cosas completamente en vano por agendar una cita con alguien que no llega, pues es poniendo dinero de por medio, a la mayoría les dolerá perder algo de dinero, así que, como estudio de uñas y pestañas: a pedir un anticipo o condicionar el encuentro a la compra de contenido. También resulta orientativo: si el candidato hace un drama por pagar un pack de fotos, puede ser que también haga drama para pagar su parte del hotel, o quiera que le inviten los condones. Comprendo que para algunos pueda resultar algo cuestionable, pero para mí es completamente válido. Si no les gusta el sistema, pues no lo acepten, vayan directamente a un club o contacten por redes especializadas.
Y ahora es el momento en el que entran los swingers indignados diciendo que esas parejas dejan de ser swingers porque «eso no es el swinger». Nos quejamos de que los vainillas no sean capaces de ver las diferencias, de separar las situaciones, de entender cómo funcionamos, y de que nos juzguen, y resulta que caemos en el mismo lugar.
Son cosas diferentes: el que una pareja swinger realice algún tipo de trabajo sexual es como si se dedicara a cualquier otro trabajo, y el ambiente swinger y el trabajo son dos cosas diferentes. Esa pareja bien puede grabar un video o atender un cliente por la mañana e ir a una fiesta por la noche en la que cojan con otras personas por gusto y a quienes obviamente no les cobren.
A mí cuando me dicen que «es que una pareja swinger no debería vender contenido o cobrar por encuentros porque entonces deja de ser swinger», siempre me gusta responderles con la analogía de que es como si te dijeran que, como te gusta invitar a tus amigos a tomar café a tu casa, no puedes tener una cafetería.
En fin, como conclusiones me gustaría resaltar:
1) Obviamente el swinger y el trabajo sexual NO son lo mismo
2) Se puede ser swinger y hacer algún tipo de trabajo sexual
3) Vivamos y dejemos vivir

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