Cosas que enojan a los vainilla: Que los swingers cubramos nuestro rostro con antifaz

¿Por qué los swingers preferimos cubrir nuestros rostros?

Hasta antes de abrir nuestra cuenta de TikTok, pensábamos que Twitter, ahora X (qué nombre más horrible y, sí, tan más x) era la red social más hostil, pero en Twitter nunca recibimos el nivel y la cantidad de comentarios negativos y hasta violentos que recibimos en TikTok. El nivel de audacia para decir cualquier pendejada que se te cruce por la mente estando protegido al estar detrás de la pantalla es infinito.
Entre estos comentarios hostiles, hace unos días recibimos uno que decía textualmente: “si eso fuera normal no usarias tu mascarita para ocultar la pena”, refiriéndose a que el tener un estilo de vida swinger no es normal, implicando que tampoco es «correcto» y asumiendo que nos da vergüenza eso de practicar el sexo grupal. Obviamente el sujeto en cuestión no conoce las mayúsculas, los signos de puntuación ni los acentos, como tantos otros miles que carecen de la educación suficiente para escribir textos comprensibles, pero bueno, hemos leído textos mucho peores que hacen que casi nos duelan los ojos.
Lo importante de este comentario es que a este individuo, como a miles de otros, no le da la cabeza para pensar más allá y da por sentado que la razón de que nosotros y otros swingers nos cubramos el rostro es porque tenemos vergüenza de lo que hacemos, y no podía estar más equivocado.
Creo que parte de esa concepción errónea viene de pensar, también de manera equivocada, que el swinger es sinónimo de prostitución o de promiscuidad, en el sentido negativo de esas dos palabras. Para muchos, la prostitución es la peor actividad a la que podría dedicarse una persona, y más una mujer. Primero, porque muchos relacionan la prostitución con explotación, violencia, abuso de drogas, transmisión de ITS, y en el caso de la mujer, también porque a la sexualidad femenina se le ha rodeado de un halo de misticismo y se le ha impuesto una cualidad casi sagrada, con la finalidad, nada sagrada, de controlarla para evitar la herencia de las propiedades privadas de los hombres a hijos que no sean de ellos. Pero déjenme romperles su burbuja con algunas novedades:
1) La función sexual, femenina o masculina, no tiene nada de sagrado, es una función fisiológica más, como comer, dormir, moverse, o respirar.
2) No todas las personas que se dedican al trabajo sexual trabajan en situaciones de explotación, violencia y abuso de drogas.
3) La transmisión de ITS tiene más que ver con prácticas sexuales seguras y consciencia de la salud sexual que con el número de parejas sexuales.
4) Ser swinger NO, repito, NO es lo mismo que ejercer el trabajo sexual o prostitución.  
Muchísimas parejas swingers en México cubren su rostro para proteger su identidad, y no conocemos a ninguna que lo haga por vergüenza. Tiene más que ver con temas de seguridad (seguridad en el sentido de evitar que los extorsionen por ejemplo), para proteger a sus hijos del bullying, y para evitar que las empresas en las que trabajan quieran despedirlos “porque no se alinean con sus valores” (recursos humanos prefiere despedir a alguien por ser swinger antes de despedir a alguien que tenga reportes de acoso sexual).
En México todavía, para muchos, la sexualidad es un tema espinoso, tabú, incluso hasta doloroso de tocar, justamente por el misticismo que lo rodea; todavía a estas alturas, hay individuos para quienes el valor de una persona radica en su género, en su preferencia sexual, o en el número de personas con las que se ha acostado. Todavía no se ha entendido que el valor de una persona es inherente a su condición de ser humano. Entonces, en una sociedad como ésta, en la que no se acostumbra respetar la vida privada de las personas y en la que no se entiende que podemos ser capaces de separar lo que hacemos en nuestro trabajo o en la calle de lo que hacemos en nuestra cama, las personas que tenemos prácticas poco convencionales estamos expuestas a ser señaladas, juzgadas y hasta atacadas, no porque estemos haciendo algo malo, sino porque la gente que señala, juzga y ataca, no es capaz de entender lo que es diferente a ellos.
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También hay quienes nos han dicho que el antifaz es como los lentes de Clark Kent, que cualquier persona que nos conozca, nos identificaría, pero otra vez lamento desilusionarlos: el antifaz no tiene, en nuestro caso, ese propósito, ya que la gente cercana a nosotros en nuestra familia, amigos y trabajo, sabe que somos swingers.
El antifaz para nosotros es un accesorio importante que permite establecer una separación entre quiénes somos en el ambiente swinger y quiénes somos en el resto de nuestras vidas. Y en el mismo tenor, también nos sirve para ayudar a otras personas a entender que son dos cosas separadas: Que el ser swingers no quiere decir que queramos cogernos a todos, que andemos ligando en el trabajo o en la calle o que todo el tiempo tengamos ganas de coger.
Esta separación es importante, porque, como decíamos antes, hay personas incapaces de dejar a las otras personas en paz, y como en sus cabezas lo que nosotros hacemos está mal, si no establecemos esta separación, podemos arriesgarnos a que nos ataquen. De todas formas nos arriesgamos, pero al “no estar en personaje” podemos alegar que nosotros no somos quienes ellos piensan. De la misma manera hay personas, sobre todo hombres, que piensan que el hecho de que una mujer sea swinger, o liberal, significa que está disponible para todos y todo el tiempo, así que el antifaz también nos permite poder trazar ese límite otra vez, al “no estar en personaje”. Me gustaría decir que no hace falta recalcar que, incluso estando en personaje, y dentro del ambiente swinger, ninguna mujer está disponible para todos y todo el tiempo, pero ya este concepto a esos hombres yo creo haría que les explote la cabeza.
En fin, queridos lectores, espero haberme explicado y poder haberles hecho comprender que la protección de la identidad de las personas que estamos en el ambiente swinger no tiene que ver con la vergüenza, sino con evitar acoso y ataques de personas externas que no lo comprendan.

3 comentarios en “Cosas que enojan a los vainilla: Que los swingers cubramos nuestro rostro con antifaz”

  1. Me encantó el por qué de la máscara. Es como en los superhéroes y al hablar de héroes no me refiero al clásico para proteger a la gente que quiero por detener a los malo si no una de ellas es al ponerme la máscara me transformó en otro y puedo hacer lo que la mayoría ni en sueños lograría. También por desgracia y no ahora creo eso siempre a existido gente que solo existe para lastimar y criticar sin antes pensar que lo que haga cada individuo está en su derecho de hacerlo siempre y cuando no lastime o abuse de terceros espero sigan publicando suerte y «hagan del mundo un lugar mejor con su presencia y si no es así asegúrese de disfrutar del incendio que provoquen » 😁

  2. Excelente artículo, simplemente acoto, que el sexo es tabú no solo en México sino en diversas latitudes, en general Latam es muy conservador.

    Y si tienes razón, las empresas prefieren echar a alguien que practique el swinger en vez del acosador o el ladrón. Trabajé por muchos años en un periódico muy grande en Venezuela, los piercing y tatuajes muy visibles eran prueba suficiente para no contratar ese empleado.

  3. Amigos,

    Gracias por la contestación. Entiendo su dilema en el cual tienen que usar máscaras para que la
    gente vainilla no los ataquen etc. Penosamente así es todo es Latinoamérica con la
    Homophobia y prejuicios porque no somos iguales a la «dis»
    gente normal.

    Creo en mi mente todo esos prejuicios estarán presentes hasta que no cambiamos de mentalidad.

    Bueno gracias mil por la explicación y por educar a la sociedad de los que somos los swinger.

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